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Barcelona, ciudad, puerto marítimo y capital de la provincia de Barcelona (provincia) y de la comunidad autónoma de Cataluña (región autónoma) en el noreste de España, a 90 millas (150 km) al sur de la frontera francesa. Es el principal puerto mediterráneo y centro comercial de España y es conocido por su carácter único, su interés cultural y su belleza natural.

Hans Christian Andersen, que visitó la ciudad en 1862, dijo que Barcelona era «el París de España«. La ciudad es un importante centro cultural con una historia extraordinaria. Está llena de archivos, bibliotecas, museos y edificios emblemáticos con excelentes ejemplos de arquitectura y decoración modernista y art nouveau. Desde finales de la década de 1970, con el reconocimiento oficial de la lengua catalana y la amplia autonomía regional, la vida cultural se ha dinamizado y con ella una renovada conciencia de la profundidad y diversidad de la cultura catalana.

Este dinamismo, combinado con el bello entorno natural de Barcelona entre pintorescas montañas y el mar Mediterráneo, su clima suave que favorece la vida en la calle y su importancia como potencia económica y gran puerto, la han convertido en una ciudad muy diversa. La ciudad tiene una superficie de 38 millas cuadradas (98 kilómetros cuadrados) y un área metropolitana de 1.249 millas cuadradas (3.235 kilómetros cuadrados)

Paisaje

Orientada al sureste, hacia el mar Mediterráneo, Barcelona está situada en una llanura formada principalmente por el río Besa al norte, el río Llobregat al sur, el acantilado de Monjuic (173 metros de altura) y la cordillera semicircular, cuyo punto más alto es el Tibidabo (512 metros). Barcelona tuvo que afrontar las consecuencias de su posición estratégica y su importancia política. La ciudad estaba fuertemente vigilada y no se expandió más allá de sus límites medievales hasta el siglo XIX, lo que contribuyó a la aparición de suburbios y pueblos industriales alrededor de la ciudad. Esta combinación de un núcleo concentrado y un cinturón industrial muy desarrollado ha convertido a Barcelona en una de las ciudades más activas del mundo.

La disposición de la ciudad

El corazón de la ciudad es el Barrio Gótico. Entre la Rambla y la Via Laietana hay un laberinto de calles estrechas bordeadas de magníficos edificios medievales. La catedral, el palacio episcopal y las iglesias atestiguan la importancia de Barcelona como centro religioso. La importancia de la ciudad como capital administrativa se refleja en edificios gubernamentales como la Generalitat (sede de la Comunidad Autónoma de Cataluña), un edificio de los siglos XIV y XV con fachadas barrocas y neoclásicas, y el Palacio Real. Las murallas romanas se han conservado en algunos lugares, sobre todo porque partes de ellas se incorporaron a la ciudad medieval, que quedó efectivamente cerrada por las murallas del siglo XIII construidas a lo largo de las Ramblas. Tras la ocupación de la ciudad, se construyó el castillo, que desempeñó un papel importante en la Batalla de Barcelona durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1714).

A mediados del siglo XIX, la necesidad de elaborar murallas defensivas había desaparecido y la ciudad estaba al borde del colapso. En consecuencia, se elaboraron planes para ampliar la ciudad. El plan final se basó en un bloque geométrico con espacios abiertos, vegetación y áreas sociales. La zona en la que se expandió la ciudad, ahora conocida como L’Eixample (‘la urbanización’), se dejó inicialmente abierta para permitir que se formara un campo de tiro desde las murallas de la ciudad. Desgraciadamente, estos planes no se llevaron a cabo en su totalidad y en 30 años los espacios abiertos se agotaron, lo que hizo que se triplicara la densidad de desarrollo. La ciudad se expandió mediante la anexión de los antiguos municipios de los alrededores de Barcelona. La congestión se vio agravada por la expansión urbana y el desarrollo incontrolado durante el mandato de Francisco Franco, y los Juegos Olímpicos de 1992 provocaron la regeneración de zonas degradadas y mal planificadas.

Los turistas siguen frecuentando el centro de la ciudad, especialmente las Ramblas. Este famoso paseo está separado de L’Eixample por la monumental Plaza Catalunya y se extiende hasta el puerto y la Plaza de la Porta de la Porta, donde se encuentra el Monumento a Cristóbal Colón, que conmemora el descubrimiento de América y el anuncio de Barcelona de su primer explorador. Las Ramblas son uno de los lugares más encantadores de la ciudad, con su callejón verde central repleto de puestos y quioscos de flores, mascotas, libros y periódicos.